Si escribo el concepto más sencillo con tantas palabras que los ojos eventuales se pierdan, se cansen y se disipen ante el más sencillo concepto que aparezca…
Si me sale un conjunto de palabras en medio de un grupo de frases que integran una serie de argumentos propios de una sola idea…
Si me trabaja la cabeza para lograr que otra cabeza dibuje lo mismo que hay en la mía en ese mismo instante en el que trabaja…
Y sí, así de difícil sería hacerlo.